Sin conciliación se le ponen trabas y dificultades a la lactancia materna

Elisa Medina

En nuestro segundo número de Madresfera Magazine lanzábamos un extenso reportaje sobre conciliación. En él varias voces nos contaban cosas muy interesantes sobre la situación de nuestro país. Entre ellas, Elisa Medina, Co-fundadora de Mammalia, una asociación por la normalización de la lactancia materna.

Por Diana Oliver

Conciliación. Una palabra olvidada por muchos políticos pero prostituída en campaña electoral. ¿Saben realmente los políticos lo que es la conciliación?

Nuestra impresión es que no, que entienden la conciliación como una elección, o cuidas a tu hijo, o trabajas. Conciliar debería ser poder hacer las dos cosas a la vez, no tener que renunciar a una.

¿Por qué es importante conseguir que la conciliación sea una realidad?

Porque los niños necesitan a sus padres y los padres deben poder atender a sus hijos. La conciliación no es un capricho o una moda. Ahora usamos ese término, pero desde hace millones de años los padres hemos sido capaces de proveernos de los medios necesarios para sobrevivir sin dejar de atender adecuadamente a nuestros hijos. Solo en los últimos años estas actividades parecen ser incompatibles; algo debemos de estar haciendo mal.

¿Se tienen en cuenta las necesidades de los niños y de las madres a la hora de lanzar propuestas conciliadoras?

Creemos que se prioriza la producción sobre la reproducción. El objetivo parece ser que la actividad productiva se vea lo menos afectada posible por la “circunstancia” de la maternidad. Como si la maternidad fuera fundamentalmente un obstáculo en el desarrollo de la carrera laboral o profesional -en el mismo plano que una baja médica por enfermedad- y hubiera que “minimizar” el impacto de esa circunstancia potencialmente adversa. Si reconociéramos que la maternidad es un valor y una contribución a la sociedad, resultaría más sencillo adoptar medidas de conciliación verdadera.

En general, ¿tiene la sociedad en cuenta lo mejor para las madres y los niños?

Con frecuencia se considera que lo mejor para ambos es la “separación”, que los niños están mejor en la guardería, y cuanto antes, mejor; y las madres, también cuanto antes, desempeñando a pleno rendimiento su actividad laboral y profesional. Se desconoce en general la importancia del apego. Según explicó hace décadas el psiquiatra infantil inglés Bowly, el bebé crea en sus primeros meses lazos de apego intenso con una sola persona, su cuidador principal, que es la figura de apego primario. Cuanto mejor y más sólida sea la relación que se establece con la figura de apego, más seguras serán las futuras relaciones con el resto de personas. La figura de apego es la madre o persona que le sustituya, el padre o quien ejerza la función de cuidador. ¿Por qué decimos la madre “a priori”? Porque es la madre quien concibe, gesta, pare y amamanta. Si existe lactancia materna -la opción idónea atendiendo a las recomendaciones sobre alimentación infantil- la figura de apego es la madre.

Conciliación y lactancia materna, ¿qué les une?

Les une mucho: sin conciliación se le ponen trabas y dificultades a la lactancia materna. Unas verdaderas políticas de conciliación favorecerían la no separación precoz de niños y madres, y por tanto, la lactancia materna. ¿Qué crees que debe asentarse antes, la conciliación real o la normalización de la lactancia materna? Creemos que van unidas, una conciliación real favorece la lactancia materna. Concretamente, el seguimiento de las recomendaciones que al respecto emiten los organismos de referencia en alimentación infantil, exclusiva durante los primeros 6 meses y complementada con otros alimentos durante un mínimo de 2 años; y a demanda. A su vez, a medida que la lactancia materna se normalice en nuestra sociedad, habrá una mayor demanda de conciliación.

¿Qué se hace desde asociaciones como Mammalia, de la que eres una de las socias fundadoras, para concienciar sobre la importancia de la conciliación?

Los fines de Mammalia son la normalización de la lactancia materna en la sociedad y contribuir a una lactancia materna exitosa para los niños, las madres y las familias. Nuestras actividades (de información, comunicación, difusión y reivindicación) van encaminadas a la consecución de esos objetivos. Cuanto más extendido esté el conocimiento de cómo es y cómo funciona la lactancia materna y el vínculo establecido por el niño en sus primeras etapas con su cuidador principal (que cuando existe lactancia materna es la madre), más evidente resultará la necesidad y los “beneficios” de conciliar.

“Úteros y mamas intransferibles” fue el título de la conferencia inaugural que diste en representación de Mammalia en el XII Congreso FEDALMA que se celebró en Valencia el año pasado y que contó con Mammalia como grupo anfitrión. En ella hablaste, entre otras muchas cosas, de cómo la legislación no debería ignorar nuestra condición de mamíferos. ¿Cuál es la protección legal de la maternidad en España?

Básicamente tenemos como causas de suspensión del contrato de trabajo la maternidad, el riesgo durante el embarazo y riesgo durante la lactancia natural de un menor de nueve meses y adopción o acogimiento. Contamos con el permiso de lactancia, la reducción de jornada -con reducción de sueldo- y la excedencia para el cuidado de hijo. Concretamente la suspensión del contrato de trabajo por maternidad, o “permiso de maternidad”, es de 16 semanas de duración, de las que con la reforma introducida por la Ley de conciliación de la vida familiar y laboral de 1999, solo están realmente garantizadas 6, las otras 10 son transferibles al otro progenitor. Que la protección legal de la maternidad y en particular la duración del permiso de maternidad es insuficiente en España se hace especialmente evidente si miramos lo que ocurre en otros países europeos. Los países nórdicos son los más avanzados en políticas sociales que facilitan la conciliación.

¿Cómo puede estar normalizado que el permiso de maternidad solo llegue a 16 semanas si se recoge un mínimo de 18 semanas en la recomendación anexa R191 al Convenio 183 de la Organización Internacional del Trabajo sobre la protección de la maternidad del año 2000?

España aún no ha ratificado este Convenio. Como comentábamos, no parecen ser prioridades las necesidades de madres e hijos. Nuestra asociación trabaja para visibilizar esas necesidades. Dices que “No cabe hablar de verdadera igualdad despreciando la diferencia biológica”. ¿Por qué confundimos biología con igualdad? Atendiendo a la doctrina de nuestro Tribunal Constitucional, la igualdad material supone la aplicación de distintas consecuencias jurídicas a situaciones o supuestos de hecho que no sean iguales. La diferencia biológica implica que solo las madres podemos amamantar, y siendo el amamantamiento el medio idóneo de alimentación y cuidado de los niños en la primera etapa de sus vidas, parece lógico tenerla en consideración antes de llevar a cabo reformas legislativas en la regulación actual de los permisos de maternidad y paternidad. Hay muchas oportunidades para la igualdad y no tener en cuenta las necesidades físicas y psicológicas de madre e hijo parece más un atraso que un adelanto como sociedad. El actual permiso de maternidad está por debajo de los 6 meses que serían necesarios para el seguimiento de las recomendaciones sobre alimentación infantil emitidas por organismos como la OMS (lactancia materna exclusiva 6 meses y después complementada con otros alimentos durante un mínimo de 2 años y hasta que madre e hijo quieran).

¿Cómo es posible que nadie con autoridad para cambiar las cosas comprenda algo tan sencillo? ¿Cómo podemos cambiar esto como padres?

Nuestra impresión es que se desconocen, en general, estas recomendaciones, los poderes públicos no son una excepción. Con frecuencia se transmite información sesgada o errónea, la recomendación de duración mínima de lactancia materna de dos años es bastante desconocida; en cuanto a la de duración de lactancia materna exclusiva de 6 meses con frecuencia se malinterpreta, se confunde con lactancia mixta (materna y artificial) o se equiparan lactancia materna “directa” y “diferida”. A la madre que, llegado el -prematuro- momento de reincorporarse a su puesto de trabajo o el ejercicio de su profesión, quiere continuar la lactancia materna se le ofrece como “solución” el sacaleches, creemos que hay graves errores en este planteamiento. Desde el punto de vista del niño, con el sacaleches (o con la extracción de leche) sale perdiendo doblemente: la lactancia materna diferida no es la mejor forma de alimentar a un bebé, sino solo la segunda, por detrás de la lactancia materna directa. Así viene declarado por la OMS y UNICEF en el documento “Estrategia mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño”. Y también sale perdiendo porque con el amamantamiento se atienden no solo necesidades físicas, sino también afectivas. También la madre resulta perjudicada. La lactancia materna es vivencia, y como tal pertenece a ambos, niño y madre. La lactancia materna forma parte de la vida de la madre, de su ciclo sexual y reproductivo y permisos de maternidad cortos son una restricción a su derecho a amamantar y criar. Cuando los políticos entiendan que esta cuestión importa a la sociedad y tiene efectos para todos, tomarán medidas. Las medidas de apoyo a la maternidad, como permisos de maternidad dignos u otras como reducción de jornada sin reducción de sueldo no se adoptaron en los países nórdicos por generosidad de los gobiernos, sino porque fueron conscientes de que el descenso de la natalidad era un grave problema socio-económico. Esperemos que también en nuestro país tomen conciencia.

Muchos grupos políticos proponen medidas para la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. En este sentido se habla de ampliar el permiso de paternidad, algo que realmente no tiene mucho sentido cuando no se amplia el de maternidad. ¿Estamos ante una igualdad mal entendida?

Seguramente, es lo que comentamos sobre la desatención del principio de igualdad material. Parece que entre distintos grupos políticos han gozado de gran predicamento las reivindicaciones de priorizar el aumento de la duración del permiso de paternidad hasta equipararlo con el de maternidad. Creemos que es un error. Con la regulación actual del permiso de maternidad, de 16 semanas, de las cuales solo están realmente garantizadas para la madre 6, la prioridad debería ser ampliar el permiso de maternidad hasta un mínimo de 6 meses. Si se ignora o desprecia la diferencia biológica y que el amamantamiento es el medio idóneo de atención y cuidado de los bebés, resultan aceptables esas recomendaciones. Pero si adquirimos conciencia de la importancia del amamantamiento para madre e hijo, con repercusiones en el conjunto de la sociedad, entendemos que lo prioritario ahora es ampliar el permiso de maternidad. No estamos en contra de permisos de maternidad y paternidad iguales si habláramos de permisos de un año o más de duración, pero con la regulación actual lo prioritario es, desde nuestro punto de vista, la ampliación del de maternidad.

Cuando una madre no tiene derecho a amamantar a sus hijos en exclusiva durante 6 meses si así lo desea porque el permiso de maternidad no llega a tanto… ¿Estamos realmente hablando de privación de derechos?

Desde nuestro punto de vista, sí. Para que la madre que quiera amamantar -concretamente siguiendo la recomendación que comentas sobre duración de lactancia materna exclusiva- pueda hacerlo, tiene que tener garantizado ese derecho. Las madres deben poder decidir amamantar o no a sus hijos, los gobiernos deben proteger este derecho. Como dice Carlos González en “Un regalo para toda la vida”, “Ya sé que hay mujeres que no quieren dar el pecho. Pues muy bien. Derecho no es lo mismo que obligación. También hay mucha gente que no acude a manifestaciones o que no vota pero sigue teniendo ese derecho”. 14. Está claro que hombres y mujeres somos biológicamente diferentes. ¿Dónde está la verdadera igualdad? Debemos tender a la igualdad material: tratar igual supuestos iguales, y de forma diferente, supuestos diferentes. Por debajo de los 6 meses del bebé, el permiso de maternidad debería estar garantizado.

PPiiNA (Plataforma por Permisos iguales e intransferibles de nacimiento y adopción) ha lanzado varias  campañas contra la “Discriminación por Maternidad”. Desde Mammalia habéis dicho en alguna que otra ocasión que estáis en contra de este tipo de campañas porque no tiene en cuenta las necesidades ligadas a nuestra condición de mamíferos. ¿Cuesta entender que la lactancia materna es una cuestión de salud pública?

Creemos que no, es necesario recordarlo. Está demostrado que los niños amamantados presentan un mejor desarrollo a nivel físico, emocional y cognitivo, y enferman menos que los no amamantados. También a largo plazo se observan beneficios del amamantamiento en la salud -o más adecuadamente, riesgos del no amamantamiento- tanto para el hijo como para la madre, principalmente menor riesgo de cáncer de mama y ovario. Esto tiene repercusiones en el conjunto de la sociedad, en términos económicos y en términos de sostenibilidad ambiental, que pueden concretarse en menor gasto sanitario en hospitalizaciones y atención de centros de salud y menor gasto farmacéutico, menor absentismo laboral de los padres cuyos hijos son -o han sido- amamantados, y ausencia de impacto medioambiental de la lactancia materna. En definitiva, a todos nos interesa vivir en una sociedad que amamanta.